Posteado por: Diego I. Rosales | 8 septiembre 2006

Fragilidad

Gonzalo Carrasco S.J., Job en el estercolero

Encontrarse con lo humano no es cosa fácil. Pensamos, generalmente, que es el hombre perfecto o el hombre virtuoso aristotélico en donde mejor se muestra la belleza del ser humano. Pero es en el encuentro con la realidad del pobre, del desamparado, del frágil, en donde mejor se muestra la realidad humana en la plenitud de su rostro. Sin dudar de ella. La epifanía del yo ajeno está en su esplendor cuando el pobre estira la mano pidiendo a gritos mudos el auxilio de otro hombre. Ese grito es voz color carne.

Aquí no se trata del sentimentalismo, en el que no se puede fundar una ética. Se trata de aprender a mirar el lugar preciso en el que se nos impone el mandato. Se trata de ver cuál es la realidad que da sentido y significado a las demás realidades para cuidarla y protegerla. Se trata de dejar de verse el propio ombligo esperando que se nos ocurra algo.

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Responses

  1. Menschet.

    Tú y yo, amigo, sabemos algo acerca de ese encuentro con “lo humano”. Tú más que yo, es cierto. Yo me he convertido con el tiempo en un buen cristiano burgués. Tú sigues, de algún modo, en la trinchera de la pobreza. Ojalá nos viéramos para reencontrar el regustín ese a humano que deja la pobreza -donde se encuentra toda riqueza.

    Me acuerdo ahora de una canción del Sabina: “Era tan pobre que no tenía más que dinero…” Estos son tan ricos que lo que menos tienen es dinero. Les sobra corazón.

  2. Quita a ese hombre con vestimenta poco decorosa: ¡Quìtalo! ¡Quítalo pronto!

  3. Mi mamá solía traer un lito de leche en su coche. De esos cuadrados que duran como 10 u 11 meses sin podrirse.

    Me parece una gran opción.

    Siempre se le olvidaba regalarlo…

  4. Cuando ves a uno de los miles (¿o millones?) de pobres de semáforo, de esos que se acercan a tu ventanilla con la mano extendida musitando algo acerca de una moneda o un pan, ¿qué debes hacer?

    ¿Darle una moneda para que así consiga, tal vez, algo que comer ese día? ¿Aún sabiendo que seguirá mendigando y no intentará conseguir algún otro medio, más productivo quiero pensar, para obtener sustento?

    Un amigo mío siempre tiene dulces en su coche, un buen sustituto de monedas, sobre todo para los niños.

    ¿Qué pasaría si nadie regalara dinero a los pobres?

  5. La historia de Job es increiblemente buena.


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