Posteado por: Diego I. Rosales | 24 octubre 2006

Torres de Serranos I


Estas son las torres que antaño defendían la ciudad española de Valencia de cualquier enemigo que pudiera presentarse. Hay dos pares de torres en la ciudad. Es extraño ver cómo algo tan antiguo sigue en pie. En este caso lo entiendo, debido a la anchura de las torres, pero ahora he visitado muchos museos, muchos de ellos que exhiben antigüedades, y cada vez me vuelvo más incrédulo de su autenticidad.
Me da la impresión de que todo monumento o casi todo monumento o documento histórico suele ser una parafernalia oficial para generar una conciencia de nación. No soy historiador. Mi sospecha es más bien vulgar, pero si no es así, me quedo con la actitud crítica que se pueda tomar ante la historia que se nos presente a través de los museos y monumentos.
Si analizo lo mismo pero con otro objetivo y desde otro punto de vista, me doy cuenta que cada persona ve su propia cultura e historia de manera distinta que como la pueden ver extranjeros. Para mí resulta casi una fantasía subir a las Torres de Serranos, tocar las piedras que están allí y soñarme como un caballero medieval. Pero eso es idílico, no pertenece a mi imaginario común y corriente.
Para un valenciano, que ha crecido con las Torres de Serranos a la vuelta, visitarlas no ha de suponer lo mismo que para mí. Incluso no estoy seguro de que la palabra ‘visitarlas’ sea lo más apropiado. Quizás quede mejor: ‘jugar a su alreedor’, ‘recargarse en ellas’, ‘pasar por ahí y no dar cuenta de su existencia’. Si esto es así, parece que todo lo que en mí evocan esas torres no será evocado jamás en aquel o aquella valenciana que las mira diariamente (o ni las mira).
La pregunta que me surge es: ¿Tengo yo acceso al imaginario popular de un pueblo? Por más que conozca sus monumentos, su historia, su lengua, pruebe su comida, el hecho fundamental es que yo no viví mi niñez mirando las Torres de Serranos y comiendo paella igual que un valenciano.
Si llevo la reflexión al territorio patrio mexicano, me pregunto ¿en qué consiste nuestro propio imaginario?

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Responses

  1. O en Sri lanka

  2. Te preguntas cosas muy extrañas.

    Pero acerca del tema pienso que tal cosa como “nuestro” imaginario va desapareciendo poco a poco.

    Pregúntale a un niño de 5to de primaria y seguramente pensará que es más “suyo” un iPod, un Xbox, un PSP que cualquier cosa representada en el Museo de Antropología e Historia. Y lo mismo pensará un niño en circunstancias similares en Argentina, en Japón o en Arabia Saudita.

  3. No te viene nada bien la crónica de lugares históricos valecianos. ¿Has visitado otra cafetería o algún lugar de tapas? Las torres se ven bien, pero eso del imaginario… ¿Has pensado en Paz últimamente o es sólo la melancolía por estar lejos? Por favor, bebe un carajillo y dale mis saludos a alguna Magdalena.

  4. Casi casi podría afirmar que la bandera es de los EE.UU. Lo bueno es que ahora contamos con Google.

    Bandera de la Comunidad Valenciana (Wikipedia)

  5. Casi casi podría afirmar que la bandera es de los EE.UU. Lo bueno es que ahora contamos con Google.

    Bandera de la Comunidad Valenciana (Wikipedia)


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