Posteado por: Diego I. Rosales | 13 diciembre 2006

Salvation, salvation, salvation is free

“Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. La oía contestarme, la veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. Real o no, su mirada era más luminosa que el sol del amanecer. Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos inentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad -aunque sea sólo momentáneamente- si contempla al ser querido. Cuando el hombre se encuentra en una situación de total desolación, sin poder expresarse por medio de una acción positiva, cuando su único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos correctamente -con dignidad- ese hombre puede, en fin, realizarse en la amorosa contemplación de la imagen del ser querido. “

Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido

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Responses

  1. ¿no entendiste? ¿qué no entendiste? chico, abusado.

  2. Esto es de Alejandro Llano: “La clave de la autenticidad de tal amor personal no sólo lo proporciona, por cierto, la capacidad de sentir establemente amor por otra persona, sino sobre todo la apertura a dejarse amar. Quien se deja amar puede entender lo que implica liberarse de sí mismo, porque entonces sabe que lo que él tiene ya no es suyo, sino de quien le ama.

    ‘Él nos amó primero’. El sentido cristiano de este tercer y decisivo sentido de la libertad es patente”.

  3. Hay que amar, y amar a alguien en concreto, no a la idea de humanidad, no como el filántropo, amar a la persona singular y concreta que tenemos próxima. Recordando, por supuesto, que eros no es lo mismo que ágape.
    Pero primero debemos vivir la experiencia del amor en nosotros mismos como lo amado.
    La persona no es persona hasta que se siente amada. No basta con amar. También hay que sentirnos amados, y ésa es la experiencia primordial de lo que nos hace ser lo que somos.

  4. Hay que amar, y amar a alguien en concreto, no a la idea de humanidad, no como el filántropo, amar a la persona singular y concreta que tenemos próxima. Recordando, por supuesto, que eros no es lo mismo que ágape.
    Pero primero debemos vivir la experiencia del amor en nosotros mismos como lo amado.
    La persona no es persona hasta que se siente amada. No basta con amar. También hay que sentirnos amados, y ésa es la experiencia primordial de lo que nos hace ser lo que somos.

  5. ¿Y basta con amar? ¿O se debe amar a alguien? Si es así, ¿a alguna persona en concreto o a cualquiera que se deje?

  6. Totalmente estilo Ratzinger.


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