Posteado por: Diego I. Rosales | 17 julio 2007

Elecciones, no gubernamentales

Esta mañana fui al banco con la intención de abrir una nueva cuenta. Abrí lo que los banqueros llaman ‘Cuenta de inversión a plazo fijo’. Se supone que no me cobra nada y me da intereses desde 1000 pesos (intereses minpúsculos de menos del 2% anual), pero no puedo disponer de mi dinero sino cada que se cumpla un plazo fijado por mí. No puedo retirar del cajero ni tengo una de esas tarjetitas que te permiten ‘firmar’, como dicen las amigas fresas de mi novia en lugar de pagar con dinero real. Mi intención es ahorrar un poco porque después de un año de actividad laboral, me di cuenta de que no ahorré NI ESTO.

No es que quiera ahorrar por ahorrar, me he podido comprar algunos bienes materiales que lo único que han provocado en mi pequeño corazón es sufrimiento y temor a perder o dañar esos bienes materiales. Aún asi, quiero tener mis centavitos, ustedes saben, para eso del patrimonio.

Lo que sucedió en el banco fue una experiencia bien chistosa porque me di cuenta que la tipita que me atendió y abrió mi cuenta, estaba solamente haciendo su trabajo. Entonces me pregunté: ¿Qué demonios es mi trabajo? ¿Qué tiene que ver mi trabajo con el de esa tipa rellenita, algo fea pero bonachona? Su trabajo consiste en atender a algunas personas, firmar unos papeles y abrir cuentas de banco, para que así el banco gane más dinero y pueda atender a más personas. Mi trabajo consiste en pararme frente a un grupo de personas, explicarles algunas cosas que no entiendo ni entienden muy bien y evaluar que hayan conseguido pensar un poco.

Pero no me refiero tanto a la activad práctica del trabajo sino a las perspectivas de vida: yo elegí ser filósofo. Sí, yo lo elegí, aunque no sabía qué era eso o en qué consistía. Yo elegí ser filósofo porque pensaba que iba a hacer lo que yo quisiera. Pensé que mi elección era una respuesta frente a una disyuntiva que la vida me presentaba: a) la seguridad y la alegría ignorante de un trabajo fácil y seguro, con una remuneración pequeña pero periódica y que a largo plazo iría aumentando hasta ser un magnate ¿?, corrección: que a largo plazo sólo iría dando seguridad a mi vejez, pero que en definitiva viviría escalivizado a la empresa y con la tranquilidad del que su trabajo es fácil y seguro o b) la vida libre del filósofo que tiene que hacer varias cosas para poder ganar dinero y luego gastarlo en libros y luego dar clases y luego leer y luego escribir y luego leer y luego viajar a algún congreso y luego leer y luego dar clases y luego casarse y luego trabajar más para vivir mejor, y luego trabajar en cosas que no son filosofía ya no para vivir mejor sino sólo para vivir sin adjetivos y luego leer y luego escribir y luego volver a la filosofía y luego sufrir un poco, pero al final ser feliz y poder sonreirme de oreja a oreja porque hice lo que quise.

Elegí la segunda opción. Y tengo miedo.

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Responses

  1. ¡Maldita sea! Yo aún no termino la carrera y ya estoy alejándome de la filosofía para (sobre)vivir. Y poder pagar la carrera que después me alejará de sí si quiero seguir (sobre)viviendo.

  2. Lo triste es que necesites una institución que te guarde el dinero, sin que tú sepas lo que hace con él, para que puedas guardar tus centavitos.

    Yo por eso me gasto todo lo que tengo…

    ouch! pero no tengo nada…
    snif, snif…

  3. Quiero hacer notar dos cosas, la primera es la tipa del banco: ¿no te parece pésimo que en un mundo de apariencia una mujer fea la imagen? Puede ser “bonachona” pero creo que sería mejor una chica guapa y joven como las que aparecen en los comerciales de los respectivos bancos.

    La segunda es que no morirás de hambre, tampoco te harás millonario (aunque una lista parecida a Forbes diga lo que le venga en gana). Elegiste Algo que tenías que elegir mi estimado Diego; deja que las Otras cosas vengan solas, un abrazo.

    PD. La verdad es que por poco dinero que tengas es mejor que te enteres de las cuentas de CETES, al final puede convencerte más…

  4. Gracias por tu visita y por tus sugerencias. Saludos

  5. Yo una vez di por casualidad una página – por cierto, nunca la he vuelto a ver- que contenía una lista parecida a la de Forbes, pero de filósofos vivos. Vi con sorpresa que los ingresos de los más chidos oscilaban, no miento, entre los 300 mil y 200 mil dólares al año.

    Quizás aún tengamos esperanza.

  6. Miedosito.

  7. Yo también tengo mucho miedo.

  8. Por eso no soy filosofo!!

  9. Al final la elección se dio por lo que más se quería hacer, preferible leer y viajar, tratar de entender y hacer entender, que estar esclavizado a un escritorio sellando papeles y aguantando regaños, y algunas veces recortes de sueldo.

  10. Notario no voy a ser, por culpa de Voltaire. Y si pajarito soy, es por culpa de Rousseau.

    La alegría de mi ser, por culpa de Voltaire. Y si tan mísero soy, es por culpa de Rousseau.

    Si uno es feo en Nanterre, es por culpa de Voltaire. Si es bruto en Palaiseau, la culpa es de Rousseau.

    (Gavroche)


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