Posteado por: Diego I. Rosales | 31 octubre 2007

¿Cómo va a ser?

“Ivan Illich vio que se moría y su desesperación era continua. En el fondo de su ser sabía que se estaba muriendo, pero no sólo no se habituaba a esa idea, sino que sencillamente no la comprendía ni podía comprenderla.
“El silogismo aprendido en la Lógica de Kiezewetter: «Cayo es un ser humano, los seres humanos son mortales, por consiguiente Cayo es mortal», le había parecido legítimo únicamente con relación a Cayo, pero de ninguna manera con relación a sí mismo. Que Cayo -ser humano en abstracto- fuese mortal le parecía enteramente justo; pero él no era Cayo, no era un hombre abstracto, suno un hombre concreto, una criatura distinta de todas las demás: él había sido el pequeño Vanya para su papá y su mamá, para Mitya y Volodya, para sus juguetes, para el cochero y la niñera, y más tarde para Katenka, con todas las alegrías y tristezas y todos los entusiasmos de la infancia, la adolescencia y la juventud. ¿Acaso Cayo sabía algo del olor de la pelota de cuero de rayas que tanto gustaba a Vanya? ¿Acaso Cayo besaba de esa manera la mano de su madre? ¿Acaso el frufrú del vestido de seda de ella le sonaba a Cayo de ese modo? ¿Acaso se había rebelado éste contra las empanadillas que servían en la facultad? ¿Acaso Cayo se había enamorado así? ¿Acaso Cayo podía presidir una sesión como él la presidía?
“Cayo era efectivamente mortal y era justo que muriese, pero «en mi caso -se decía-, en el caso de Vanya, de Ivan Illich, con todas mis ideas y emociones, la cosa es bien distinta. Y no es posible que tenga que morirme. Eso sería demasiado horrible».
Leon Tolstoi, La muerte de Ivan Illich

Leon Tolstoi

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Responses

  1. ¿Qué tienen con La Muerte? Es mi amigo, el buen Chema Llovet.

  2. ¿Qué tienen con La Muerte? Es mi amigo, el buen Chema Llovet.

  3. En efecto serch, incluso en Sein und Zeit hay una nota al pie de página donde el Heidégger dice que si no se entiende lo que él dice, léase entonces Iván Illich.

    Por otra parte, pinche muerte.

  4. Diego, entre Tolstoi y el personalismo no sé qué será de ti. Tolstoi es grande. Sus diarios son geniales. Pero aléjate de la última parte de su vida, ¿quieres?

  5. uy! ese cuento es de los que me preludiaron a Heidegger!

    Gracias por recordarnos esa parte.

    Saludos.

    Sergio.


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