Posteado por: Diego I. Rosales | 17 mayo 2009

El sexo y el amor

Recuerdo haber leído una novela -creo que de Tolstoi, creo que ésa que se llama Sonata a Kreutzer, igual, sí, igual que el tema de Beethoven-, en la que un personaje tipifica a las mujeres de la clase burguesa como putas para toda la vida.
La tipificación del personaje aquél tenía sustento en la diferenciación de las mujeres burguesas con las prostitutas. Mientras éstas son putas por únicamente unas horas y por una suma fugaz de dinero, las otras, las de la clase burguesa, se venden al hombre más adinerado, mejor posicionado social y políticamente, más viril y más interesante -en ese orden-, por el precio de una manutención vital.
El personaje ése decía que las mujeres se arreglan, usan sus escotes, se pintan, adelgazan, dejan su cabello largo, quieren oler rico, usan joyas, se depilan, aprenden a tocar el piano y a cantar, a cocinar, a conversar y a bailar con el único fin de ser fecundadas por el mejor macho, y que todo el amor cortesano, que toda la faramalla de decir que no que sí que no, que el cortejo y los gestos y esfuerzos que éste implica, son simplemente artimañas desarrolladas a través de la selección natural, para atraerlo y encamarlo ad infinitum. El argumento del ponente se completaba con el juicio de que en eso radica la superioridad evolutiva de las mujeres respecto de los hombres, en el sentido que precisamente por eso son ellas quienes eligen con quién quieren tener sexo y ser complacidas material y espiritualmente, así como ser mantenidas y pasar sus días lúdicamente con una sonrisa de oreja a oreja que exprese la tranquilidad de no tener que trabajar para vivir.
En este sentido, y tal vez sólo en este -cabe hacer el comentario-, tanto el divorcio como el movimiento feminista representarían la más radical derrota para el dominio de la mujer sobre el varón.
Por supuesto -y es ya necio mencionarlo-, estamos hablando aquí de un claro entimema. Con ello quiero decir que para que este argumento sea válido es necesario suponer una premisa oculta, tal vez ni si quiera imaginada por quien proponía el argumento, a saber, que los hombres (los varones), todos, lo único que quieren en la vida es asegurar la posibilidad de sexo con mujeres. De allí que, una vez establecido que tanto varones como mujeres, machos y hembras, tienen el mismo fin en la vida, es posible decir que las mujeres son las dominantes en la medida en que ellas deciden con qué sujeto llevar a cumplimiento esta finalidad última. De acuerdo con este tren de pensamientos son ellas, entonces, quienes van tejiendo la historia, construyendo el mundo políticamente y tomando en sus manos el rumbo del globo. Pues no solamente son ellas quienes eligen al varón, sino que una vez elegido, ejercen un completo dominio en todos los ámbitos de la vida pública y privada de su macho: puntos de vista, decisiones, influencias, lecturas, preferencias electorales e incluso sus gustos en la comida y hasta el modo de jugar al ajedrez o a las damas.
A mí me parece que las opiniones de ese personaje -que por cierto es muy pobremente descrito psicológicamente- de Tolstoi, con todo y su natural imbecilidad de burgués, está más bien cerca de la verdad que lejos de ella.
Únicamente propondría yo dos corolarios con la intención de completar un poco la divertida, y muy probablemente verdadera, blasfemia.
En primer lugar, que la tesis sobre las mujeres y sus intenciones es de clase universal y no hay razones suficientes para hacerla particular solamente a las mujeres del ámbito burgués. En segundo lugar y, quizás más importante aún, que ese anhelo de sexo sin fin, de dominio sin fin, de seguridad económica y poder sobre los demás sin fin, es únicamente la más pura y natural expresión del gran e inevitable, formidable, metafísico y religioso deseo humano, y por ello truncado, torpe y no llevado hasta el límite, de Amor Absoluto.

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Responses

  1. Yo no quisiera añadir más nada a la discusión. En mi propia experiencia puedo decir que las mujeres tienden a fascinarme en muchos aspectos, pero raras veces influyen en lo que hago o lo que pienso. Hay una, en cambio (reaparecida recientemente), que acabo de descubrir que, en pocas palabras, me desarme y me ‘embruja’… No es dominio ni fuerza bruta… ¡es capitulación incondicional al primer minuto del primer round y no sé por qué!

    En fin… todo esto porque quería citar a John Wayne, a propósito de mujeres burguesas y prostitutas:

    ‘Es mi único credo político: antiesposas. Cualquier mujer que dedica su vida a hacer a un solo hombre infeliz en vez de hacer felices a muchos jamás tendrá mi voto’.

  2. muy bueno

  3. Oye, por cierto: el título sigue siendo Justo Medio, ¿no que ibas a cambiarlo? Yo digo que sea sólo Exceso.

  4. En realidad, buscamos a mamá. Y ellas a papá.

    Y creí que había puesto esto hace rato en tu blog, pero creo que se lo dejé a alguien más y ahora no sé a quién: Qué risas. Abrí mi correo y encontré dos nuevos comentarios: “pinche caliente” y “muy francas y expuestas tus necesidades”. Yo, la verdad, no encontraba ninguna hilación entre esos comentarios chispados y mi poema… Abrí los comentarios, a ver si adquirían sentido esos comentarios y descubrí el que había escrito yo mismo, un poco a manera de homenaje al recientemente finado Benedetti (“Una mujer desnuda y en lo oscuro…”). Y, bueno: eso. No recordaba haberlo publicado, al final. Estaba “de coña” con un amigo (Harry), a quien leía algunos aforismos de Salvador Elizondo (“El amor es la nostalgia del asco”, “El amor está fundado sobre la falacia de la posibilidad de un orgasmo eterno”, —parafraseo-, etc.) y criticaba de Elizondo que insistiera en reducir todo el amor al lecho. Sobre todo, por convencerme a mí mismo de ello. Y, bueno, he ahí eso.
    (Por otro lado, sí… también es cierto que “una mujer desnuda es un enigma / y siempre es una fiesta descifrarlo”. Y que soy un caliente, está bien…)

  5. Me recordo tu post a un programa que vi en Discovery Channel. Se llamaba “sex appeal”. En ese programa, se hicieron varios experimentos. A los hombres les pedian calificar mujeres cuyas imagenes estaban en la computadora y seguian sus ojos. Los ojos primero veian los senos, despues la cadera y al final la cara. El experimento con las mujeres era poner fotos de hombres y calificarlos, el mas guapo tuvo la calificacion mas alta y el mas feo la opuesta. Posteriormente, a las mismas fotos se les agrego sueldo, el mas feo el mas alto y el mas guapo el mas bajo. Las calificaciones fueron inversas. No se si esto apoya o no tu postura, mi intencion es que el programa con este y otros experimentos demostraba que para buscar pareja si buscamos sexo, pero como supervivencia de la especie. Ahora bien, quiero aclarar que como era “sex appeal”, no quiere decir a quien se busque como pareja ultima, simplemente hay que pensar que falta tener en cuenta la complejidad del Amor y el agape, el eros, etc., y la deu na relacion que pretende durar mucho. Pienso que se puede elegir con base en un sex appeal, pero ya para cosas mas serias el ser humano es mas complejo y busca muchas otras cosas. Se que salio largo el comentario, pero era necesario. Lo siento. Y si, estoy en Londres, por eso tanta falta de acentos.
    Cheer, mate!

  6. Tal vez me perdí, pero:

    “De allí que, una vez establecido que tanto varones como mujeres, machos y hembras, tienen el mismo fin en la vida, es posible decir que las mujeres son las dominantes en la medida en que ellas deciden con qué sujeto llevar a cumplimiento esta finalidad última.”

    ¿Te refieres a fornicar? ¿Al amor absoluto? ¿A tener sexo?

    Me parece que es una cuestión de clase y costumbre, me parece que sí hay un segmento de mujeres que se las apañan para conseguir un marido rico y no sé si sean como putas, puede que sí, puede que no.

    El detalle está en los intereses, si decimos puta a una mujer con x características y un segmento de las burguesas entran: que sean putas.

    La dominación de la mujer se ejerce aún más en el sexo, la salida es Don Juan, y para otros, viagra o tantra.

  7. La expresión de Amor Absoluto, así con mayúsculas, la utilizo porque la encuentro adecuada para referirme a Dios.

  8. Ja. Me gusta, sobre todo, porque es deliberadamente políticamente incorrecto. Y eso, hoy, es loable siempre aunque se digan insensateces.
    Pero si, encima, se dicen lucideces… ¡Ay, Deseo, que nos conduces siempre según tu capricho!

    Las mujeres, en efecto, dominan. Estar bien casado consiste en decidir quién ejercerá dominio sobre uno y que resulte uno agradable.

  9. Jajajajaja. Sólo coincido contigo en lo último. Pero bien.
    Ah! y felicidades!

  10. ¿Y por qué es expresión del Amor Absoluto? Me perdí en el argumento… pero como sea, ¡caro que las mujeres dominamos!, jajaja Saludos.


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