Oak Park

Por supuesto no soy el primero en notarlo. Incluso, creo ser bastante poco orginal en esto, pero no lo resisto y quiero decir que Oak Park es uno de los lugares mejor dotados de Estados Unidos en lo que respecta a la fama. Es de esos lugares que se te cae la cara cuando te enteras de todo lo que ha pasado ahí.
Es un pequeño barrio, a las afueras de Chicago, sí, Chicago. Allí nació Hemingway. Allí vivió el arquitecto Frank Lloyd Wright y funcionó para él como su campo de pruebas, muchas de sus más grandes obras están ahí como esperando ser vistas por turistas fanáticos que quieren conocer el lugar de inspiración de uno de los reformadores de la arquitectura. Gaudí es a Barcelona, Niemeyer a Brasilia y Wright a Oak Park. Sí, ya sé, Oak Park no es una gran ciudad. Pero qué le vamos a hacer. Es un gran suburbio, es cul. Es, de hecho, el ejemplo a seguir de todo barrio suburbano. Si yo fuera suburbio quisiera ser como Oak Park. La neta.
Allí nació Ray Kroc, el fundador de Mc’Donalds y Edgar Rice Burroughs, el creador de Tarzan. Oak Park es capaz de cobrar identidad casi personal. Hasta podría tener dignidad y le podrían ser reclamados ciertos derechos humanos. Su identidad es bárbara. Barbarísima. Cuando uno entra en sus calles, no se encuentra con la felicidad de los niños blancos andando en bici, al estilo The Wonder Years. Más bien es una especie de Barcelona, pero con un estilo no tan sofisticado y más natural. No es pretencioso. Se sabe chingón y no lo grita. La capital catalana es, en cambio, demasiado trendy, pose: reclama el recnocimeinto mundial. Es grandiosa, oh sí, pero pose a fin de cuentas. Oak Park es solamente un barrio pero es parte de Chicago. Y ésta sí que es una gran ciudad. Con su airecito y todo.

Oak Park ha trabajado sin quererlo, en la creación de su propia leyenda. Muy al estilo de su hijo Hemingway, el barrio suda por lograr mitificarse y generar leyendas que lo coloquen en la cima de la cultura norteamericana. Pero sin quererlo. Tiene su propia página web, que pueden consultar haciendo clik aquí. No se le puede tildar de pretencioso, Oak Park es bastante sencillo con lo que promete: Casa-estudio de Wright, Museo Hemingway, un tour de placas en las que se mira quién nació en tal casa, quién vivió en esta otra, quién durmió por acá, quién escribió en esta banca y en aquella no, quién anduvo en bici por acullá. Y así.

Oak Park es un pequeño sueño. Pero no un sueño de esos de en la noche. Es un sueño de siesta, un sueño de sillón de la tele, un coyotito, un sueñín que a cualquiera podría emocionar por su pequeña grandeza.

Frank Loyd Wright, William Fricke’s House, 1901-1902, Oak Park, Illinois.

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Being Destroyed

-Darling, you don’t know how marvellous it is to see you feelling better. I couldn’t stand it when you felt that way. You won’t talk to me like that again, will you? Promise me?
-No -he said- I don’t remember what I said.
-You don’t have to destroy me. I’m only a middle-aged woman who loves you and wants you to do what you want to do. I’ve been destroyed two or three times already. You wouldn’t want to destroy me again, would you?
-I’d like to destroy you a few times in bed -he said.
-Yes. That’s the good destruction. That’s the way we’re made to be destroyed
Ernest Hemingway, The snows of Kilimanjaro

Hemingway delira

Lo he decidido. Hemingway es uno de mis escritores preferidos. He de reconocer que no he desarrollado el gusto por los autores americanos, pero Hemingway…
El primer encuentro que tuve con él fue en ‘The Old man and the Sea‘. Yo estaba en cuarto de prepa y su idealismo me aterrorizaba de emoción. Idealismo que sigue siendo el acicate para que me dedique a su lectura. Pero este post no quiere hablar de ‘El Viejo y el Mar’. Ahora lo veo como un libro sumamente trillado. A pesar de haber ganado el Pulitzer justo por esta novela (lo ganó en 1953, sólo un año después de publicada y un año antes de ganar el Nobel), me parece que no es su mayor logro. Incluso la historia de la literatura no cataloga a la novela como su mejor obra. Y es que es demasiado cursi. La verdad.
En realidad lo que me ha motivado a leerlo es que su propia vida representa el ideal del hombre que disfruta la vida. Es el punto medio entre un hedonismo y el ‘english gentleman’ que quizá sea más bien racionalista. Hemingway gustaba de la bohemia, de la fiesta taurina y de pescar. Le gustaba visitar ‘La bodeguita del medio’ en La Habana, beber mojitos y hacer apuestas en los hipódromos.
Respecto de cada afición aprendió más de lo necesario para poder llamarle un experto. ‘Death in the afternoon’, por más extraño que pueda parecer al ser escrito por un estadounidense, es uno de los más importantes tratados de tauromaquia. Sí es raro, pero al mismo tiempo entiende lo agradable que es una taza de café caliente en unas manos frías, beber vino desde una bota de piel, gritar olé y escribir, con pocas descripciones y sobretodo a través de diálogos: capacidad propiamente humana. ‘The sun also rises’, su primera novela, traducida al español com ‘Fiesta‘ narra las peripecias de un viaje que hacen los protagonistas a Pamplona.
Disfruté mucho ‘A moveable feast’, relato autobiográfico, publicado póstumamente, en donde cuenta todas las tardes de café del París de los 20’s, las tardes en la casa de Gertude Stein, y los momentos en los que se formó la ‘Generación perdida (Lost Generation). Ezra pound, W. Faulkner, Scott Fitzgerald, T.S Eliot y hasta Alfred Hitchcock, entre otros.
Ahora me dedico a su gran obra ‘For whom the bell tolls’. Novela de guerra, situada en la España de la Guerra Civil. He leído ya como 120 páginas y solamente he leído asuntos de la intimidad de los gitanos y los españoles en contra del fascismo. Diálogos y más diálogos. Esencia humana y personal convertida en canto a la sencillez, el placer del vino y la vida cotidiana.
Además de todo, estaba bien galán. Luis Eduardo Aute, rey de la nueva trova y el canto español así lo ha retratado.
A la deriva la noche…
la selva invade el lanchón,
la luna, bola de sangre,
la devoró el tiburón,
las olas vuelan tiñosas
rizadas por un ciclón,
“Pilar” navega sin rumbo
bajo un diluvio de ron…
Bajo la noche guajira
Hemingway delira.
En el Caribe…
se vive, se escribe,
escribe y vive
el Caribe como es.
Bajo la noche guajira
Hemingway delira.
Una langosta mulata
anda buscando el timón,
y llora una viuda negra
sobre la tripulación…
Lejana, ‘Finca Vigía’
sufre una alucinación…
Ernest, el aventurero,
se bate contra el Dragón…
En el Caribe…
y se bebe y se mueve y se bebe
en el Caribe…
y se mueve y se bebe y se mueve
en el Caribe…
al compás del viejo son…
Bajo la noche guajira
Hemingway delira.
Luis Eduardo Aute, Hemingway Delira