Turista

Liberia es uno de esos paises que solamente se conocen gracias al Turista Mundial. Exactamente por la misma razón y el mismo vehículo de comunicación lúdica, existen dos raros prejuicios en la conciencia colectiva: a) Oceanía es un lugar en el cual solamente se puede vacacionar, con un canguro al lado y b) el mexicano piensa que por el sólo hecho de ser mexicano (o de pasar por México) te darán dinero.

Sin embargo, he aquí una de las consecuencias más importantes de tan afamado juego. En verdad ha influido de manera tan fuerte, que hemos construido -hablo de la humanidad entera- el mundo como si funcionáramos con las mismas reglas del juego: Inglaterra y su moneda son los más caros del juego.
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Thinking Blogger Award

Hace unos días, Tras el muro de Planck otrogó a este blog el ansiado y esperado premio: The Thinking Blogger Award. Debo agradecer a TMP por haber fijádose en esta humilde bitácora y haré lo propio. Me pronunicaré en favor de 5 blogs que generen actividad eléctrica en mi cerebro e inciten a mi espíritu a escalar, con nuevos bríos, altas cumbres en el ámbito del sapere.

He decidido comprender por la palabra ‘thinking’ no solamente el razonamiento sino la comprensión en general. Bajo ‘comprensión’ caben todas las actividades del espíritu que tengan sus queveres con lo que exalta lo humano: el pensamiento, la creatividad, la reflexión propiamente dicha, la risa, el regocijo y, por supuesto y sobre todas las cosas, la candidez.

Los ganadores son:

Por su cultura literaria excepcional y su sinceridad al escribir (reflejada, p.ej. en su manera de dirigirse directamente a sus lectores), que tanto enseñan a la blogósfera y tanto aportan a nuestro querido mundo virtual.

Por sus amplias disquisiciones merecedoras de una lectura prolongada. Su estilo y su propuesta han contribuido de manera amplia en el ámbito de la reflexión filosófica y la aplicación de ésta a la vida cotidiana. Y también porque ahora nos maneja el secreto.

Por su visión estética de la vida que no pierde en ningún momento, por la destacada selección de fotografías de mujeres hermosas y por el nombre que lleva, que es bastante cándido.

Por sus contribuciones a la difusión de la cultura católica y literaria, por las traducciones de Chesterton que nos ha entregado y por el amplio rating que ha conseguido en tan poco tiempo. Y por ser de Sudamérica.

Por sus intentos fallidos en la incursión filosófica, pero por sus reconocidos logros en el ámbito… en el ámbito… Bueno, por ser un buen blog que me incita a pensar gracias a sus logros culturales y literariamente estéticos pero sobre todo, por aquello que le da sentido a todo lo demás: por la gran candidez de su autor.
Por sus grandes y chistosas ironías sobra la filosofía, la literatura y la plástica. También porque lo que dice en ‘About me’ está bien chido.

Mención Honorífica:

Sé que esto no se acostumbraba (igual que tampoco el 5′), pero no sólo nuestro buen corazón sino el pretendido buen juicio del comité de selección, ha pensado que dejar fuera a algunos blogs por la cantidad numérica de premios es algo no solamente mediocre sino también algo estúpido y poco cándido -razón instrumental-. Así que procedemos.

*Desde el otro lado

Por la gran capacidad de su autor para despertar polémicas, intencionadamente, y por hacerles creer a varios blogueros algo que está bastante fuera de la realidad: que el autor de ese blog está hablando en serio. Pero también por su candidez y por la calidad creativa de sus posts.

Ahora, los que han sido mencionados aquí, han de hacer lo siguiente:

1.- Si, y sólo si, alguien te da el premio escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.
2.- Enlaza el post original para que la gente pueda encontrar el origen del premio.
3.- Opcional, enseña el botón del premio enlazando el post que has escrito dando un premio.

Nota: no he querido premiar a blogs que ya han sido galardonados, que igual merecerían estar aquí por la simple razón de que creo en la justicia social y en el no-apabullamiento de unos sobre otros. Por eso no les doy el premio.

De juegos y vida cotidiana

El dominó es una cosa buena. Cada ficha está dividida a la mitad y cada una de estas mitades tiene una cierta cantidad de puntos. O ningún punto. Las fichas pueden ser de cualquier material sólido que no permita ver, por el reverso, la cantidad de puntos de las fichas, de manera que la intimidad de éstas se respete y sólo pueda acceder a ellas el dueño de las fichas.

Deben ser cuatro jugadores. Hay quienes, cuando se dan cuenta que sólo son tres jugadores, improvisan un ‘beisbolito’ (se juega diferente, aunque el sistema de juntar partes iguales no se ve modificado), pero eso es sólo un poco divertido, no tanto como el dominó dominó.

Los cuatro jugadores se sientan en unas sillas alrededor de una mesa, de preferencia cuadrada para definir bien el campo de cada uno de los participantes. Se juega por equipos de dos integrantes, que se definen por la posición de los jugadores en la mesa: los dos jugadores de un equipo están sentados frente a frente. Para saber quién es tu contricante, sólo deberás voltear a la izquierda o a la derecha o ambas y ver la cara de las personitas ahí sentadas. Para saber quién conforma el resto de tu equipo, sólo deberás abrir los ojos y dirigirlos al frente, ahí está tu ‘compañero’. A mi modo de ver las cosas llamarle así resulta un poco morboso porque todos en el juego se acompañan yme recuerda en alguna medida al concubinato. Aunque no tendría por qué se rasí. Hay quien, en cambio, le llama ‘pareja’, pero eso resulta todavía más morboso y muy malo. Ni que estuvieramos bailando o fuéramos policias. Pero esto no es tan importante.

Una vez que los jugadores están sentados y con todas sus ilusiones en el triunfo, cada uno toma siete fichas al azar, sin ver qué cantidad de puntos tiene. Si ve es trampa y en una cantina le cortarían la mano. Los cuatro jugadores deberán acomodar sus siete fichas, puede ser de manera horizontal o vertical sobre la mesa, pero he de decir que se estila más la posición vertical y colocándolas en fila de manera que se pueda tener una primera aproximación al tipo de juego en un sólo vistazo. Esto respecto a la forma de las fichas.

Respecto al contenido, también existen teorías sobre el modo en que deben acomodarse. Lo más normal es acomodarlas de mayor a menor o de menor a mayor, pero eso no se dice y por eso no lo escribiré ahora. Porque, oh, lector mío, deberás saber que hay en el dominó muchas cosas que no se dicen. De hecho, una de las reglas es que no se debe decir nada. Sin embargo, ahora que el juego ha ido adquiriendo popularidad, los jugadores se permiten soltar ciertas frases al aire, tipo: “órales mano, sí sacaste el petróleo”, “¿por qué te doblas siempre?, cabrón”, “salud” o “me metiste un gol” -entiéndase que por analogía con el futbol-.

El juego comienza cuando el que tiene la ficha de más puntos: 6 puntos de un lado y 6 puntos del otro, la pone. Debe colocarla bocarriba (puntos arriba) y de manera horizontal (las fichas no pueden ser cuadradas, sino rectangulares) respecto de su pecho. Si no se hace esto, los contricantes tendrán derecho a sospechar de él.

El siguiente turno es de quien esté a su derecha. Éste deberá colocar una ficha que tenga, en una mitad un 6 y en la otra cualquier otro número, pongamos por ejemplo, 6-3. Quedará así un sistema de dos fichas: de un lado un 6, (gracias al doble 6) y del otro un 3. El siguiente jugador deberá mirar en sus propias fichas si tiene un 6 ó un 3, puesto que esos son los extremos del nuevo sistema que se ha formado. Si lo tiene, deberá colocar la ficha elegida (el 6 ó el 3) en contacto con la ficha que colocó uno de los jugadores anteriores.

Así se jugará, de turno en turno, siempre hacia la derecha, de modo que se vaya construyendo un ‘caminito’. Gana el que termine primero de acomodar sus fichas en el caminito. Inexplicablemente, también ganará su ‘compañero’.

Solución a dos problemáticas (FAQ’s):

a) ¿Que pasa si a todos se nos olvida de quién es turno?

Lo primero es no perder la calma. El procedimiento es el siguiente: alguien preguntará: “¿A quién la va?” o, en su defecto “¿A quién le toca?” A esto se deberá responder automáticamente: “Al que pregunta” y así es como se soluciona el problema.

b) ¿Qué pasa si un jugador ya no puede tirar porque no hay ningún ‘match’ entre sus fichas y las que están bocarriba en la mesa formando un caminito?

Si el jugador en turno no tiene una ficha en la que al menos una mitad sea igual a al menos uno de los extremos de la cadenita o caminito que se ha ido construyendo, deberá decir ‘paso’ y ceder su turno al jugador de la derecha. Hay quien dice ‘paso sin ver’, pero eso es teto. De hecho, es muy teto. Es tan teto que si alguien lo hace se le deberá dar un puntapié en su trasero o en la espinilla, según se le traigan ganas, y así sacarlo del juego. En otros paises, creo que en China y en Mauricio, se permite patearle los huevos.

Y quiero una playera así:

Un mail de verdad

Cada vez que entro a mi cuenta de correo electrónio me pongo algo nervioso. No es que sienta mariposas en la panza ni nada parecido. No me refiero a ese tipo de nerviosismo. Más bien hablo de una espera, una esperanza en el hecho de ser considerado por alguien en algún lugar del mundo, saber que alguien sabe que existo y salir del anonimato aunque sea por un momento.

Es casi el mismo tipo de placer que siento cuando me llega un paquete que he solicitado por internet. El placer que siento en este caso supera con mucho al placer de recibir un correo electrónico, pero no cabe duda que ambos son de la misma calaña. Me he dado cuenta, o tal vez, quiero darme cuenta y lo invento, o tal vez ambas, o ninguna, de que no hay nada como sentirte considerado por el universo, como pensar en que todo este espacio vacío y ocupado por solo algunos astros, no es mudo y es capaz de dirigirse individualmente a mí. Es una fantasía pensar eso, pero el hecho de ser reconocido por internet me hace pensar que eso es posible.

A veces, más bien con frecuencia, me siento perdido y abandonado por la red. Por ello, el hecho de recibir un paquete es sencillamente sensacional. Es como cuando Keiko tocaba con la punta de la nariz una pelota de plástico: lo imposible se vuelve posible. Cuando me llega un paquete, -en la mayoría de los casos son libros-, me siento afirmado y reconocido. Sonrío de oreja a oreja y y hasta siento que me merezco un helado. Pienso que alguien en algún lugar del mundo sabe que existo. Mi existencia no es anónima, sino alabada y considerada. No estoy solo, sino que me uno en una extraña ligazón digital con aquel que ha tomado su tiempo para cumplir con el contrato: yo pago con una tarjeta por internet, tú vas y envuelves en una cajita lo que te pagué, y me lo mandas por un extraño servicio de paquetería que siempre será un misterio cómio funciona. Igual que el funcionamiento de McDonald’s: todos intuimos su funcionamiento, pero nadie lo sabe a ciencia cierta. Incluso si conocemos a alguien que ha trabajado allí, parece que hacen un juramento por el cual venden su alma a la trasnacional, con el compromiso de no revelar los secretos de aquellos que inventaron la Quarter Pounder.

Recibir un correo electrónico es algo parecido. No hay nada como sentirte considerado y que esa consideración se haga manifiesta con el link: Buzón (3) , por ejemplo, tan característico de Yahoo. Ahh, qué maravilla. Santo cielo, me acuerdo y me estremezco. Hasta me dan ganas de moverme circularmente en la silla, pero me sorprendo ingratamente de que mi silla no tiene llantitas.

Por eso son tan terribles las cadenas. Por eso son tan despreciables las personitas que creen que enviar correos basura es divertido. Por eso detesto y odio tanto a esos correos que me prometen un cheque de la Fundación Gates, o esos que piden un donativo para ‘Andrew’, un bebé que nació con la mitad de la cabeza deforme y con la boca para adentro, y que soy un ojete si no envío el correo porque al poco tiempo morirá al comerse a sí mismo.

Recibir una cadena es como ser parte del juego de la masificación. Masificación que es un juego, distinto al Turista o al Risk, pero al fin y al cabo un juego. Es más bien parecido a juegos como: Iraq, Consumismo, Historia, Política, que tan bien representados están por estos jugadores, a los que les llamamos ‘adultos’.

Cuestión de rating II

Me he visto en la necesidad de aumentar el rating de este blog. No sé si lo lograré, haré un estudio de mercado y que este post quede como tal. La propuesta es postear el gran momento de la historia. El evento del siglo y de todos los tiempos. El momento cuchi cuchi. La hora de la verdad. ¡Oh Dios! ¡Gracias por este regalo!

De los números en serie

Comenzar a contar en el 1, seguir con el 2, luego el 3 y proseguir así hasta un número ‘x’ es seguir una serie numérica. Sin embargo, no toda serie es numérica.

Sea el caso de ‘Desperate Housewifes’. Ésta es una serie absolutamente de moda (acabo de condenar a este post a perecer en el tiempo y no ser un clásico, ya que cito algo que pasará de moda. Es como cuando uno ve un video de Caifanes y nota el extraño peinado de Saúl Hernández: eso ha pasado de moda). Volvamos al tema. A pesar de estar de moda, no me parece un programa inteligente. Los personajes son sencillos, no hay conflictos psicológicos y, si los hay, se disuelven en un segundo o en uno o dos programas de manera chuzca e irreal. Éste es un tipo de serie.

Pero están también, por ejemplo, las series de luces navideñas. Ésas, en definitiva, son un clásico. Y vaya que lo son. Las hay con control remoto para cotrolar la velocidad. Las hay musicales, pero también las hay de colores o con focos solamente amarillos.

Pero de todas, la mejor, es la serie mundial. ¡Abarca todas! Qué mejos que una serie ‘mundial’, piensenlo un poco…