Babel

Traducir un libro, ¿es como doblarlo o como ponerle subtítulos?

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Compré

Hoy iba a comprar unos libros en la tarde. Y sí los compré. Compré el tomo I de las Investigaciones Lógicas de Husserl, que no lo había podido encontrar desde hace más o menos, eeem, como dos años. Y por es estoy feliz. También compré una cosa de Erasmo de Rotterdam editada por JUS, se llama ‘Preparación para la muerte’, ‘EL Desbarrancadero’ de Vallejo, y ‘Noche Fantástica’ de Stefan Zweig, publicada por una de las editoriales que hacen mejor su trabajo: El Acantilado. Ahhh, qué maravilla de libros. Oh. Sí. Lo tienen todo: son suaves al tacto, el papel es lindo, las fuentes que utilizan son las adecuadas y con el tamaño adecuado. Esa hoja que traen detrás de la solapa es el summum! No sé por qué, pero prefiero los de franja roja.

El de Husserl está publicado por Alianza Universidad, esa colección de Alianza que me repatea los cojones. Es increíblemente horrible. Los tres tomos de ‘Los orígenes del totalitarismo’ de Arendt son verdes. Pero, ah, momento, no cualquier verde, sino del tipo fosforescente. Este tomo de Husserl es igualmente detestable. Sale el viejo en la portada con un globo de texto tipo cómic en el que aparecen unas ecuaciones. Malas ediciones. Francamente malas: portadas forradas con un plástico rasposito, fuente demasiado pequeña y el texto ocupa casi toda la hoja. No llevan índice de nombres atrás, en fin, una mierda. Pero en este caso la traducción es excelente. Pero aunque fuera una mierda igual lo compraría porque es la única traducción.

El de JUS, como siempre, bien. Nada espectacular. Es del tipo ‘de bolsillo’. La textura de las tapas es suave, el encuadernado es flexible y las fuentes, bien. Aunque el dibujo de la portada, un asco. Ni modo. No es ninguna belleza, lo compré porque traía notas de Mauricio Beuchot, Ramón Xirau y Gabriel Zaid; la escolta de la bandera de la inteligentsia católica en México. Una buena cosa. Además un amigo mío como que trabaja en JUS y hay que apoyar la causa. Costaba 48 pesos.

‘El Desbarrancadero’ lo compré en ‘Punto de Lectura’. Está también la edición de Alfaguara, pero esa editorial no acaba de convencerme. Creo que es muy cara y sus diseños son, para mí, como de mal gusto, como feitos. Así como medio de new rich. Para mí, insisto. No importaría lo caro si fuera un poco más minimalista. El tamaño que manejan tampoco es bueno. Ok, órale, va, acepto que algunas cosas son bellas, pero si he de hablar en general entonces he de decir que no. Hasta cuando Houellebecq se cambió, o lo cambiaron, dije lo siguiente: ash. Total, Punto de Lectura está re-baras y es bien práctica pa’l camión.

Y así. Hoy hablaba con mi amigo Jorge y mi amiga Chena y mi amigo Daniel y dijimos todos que no nos gustaba tanto leer libros como poseerlos. Luego nos sonreimos y luego nos reímos todos. Nos sentimos una comunidad fraterna. Por un momento pensé que daríamos vueltas tomados de las manos en un jardín con conejos rosados. Pero luego recordé el cuento de Cortázar sobre los conejos rosados (no rozados), y sentí asco. Dejé de pensar en eso.

Recuerdo, incluso, que una de las entradas primerizas de este mi blog, que es su blog, se trataba de esto que estamos diciendo justo ahoritita. De los libros en tanto objeto del deseo de los sentidos más que del deseo del intelecto.

Mis compras de hoy no se distinguieron por ser espectaculares en belleza, pero creo que sí en contenido. Así que mis sentidos tendrán que aguantarse. No importa. Que lo ofrezcan. Es su cruz.

Ah, también compré el de ‘Los Presocráticos’ de Jonathan Barnes, editado por Cátedra, que también es bello.