“Muchos hombres quisieran prohibir el empleo del vocablo Dios, porque se ha abusado de él demasiado. En verdad, es la más gravosamente cargada de todas las palabras que el hombre emplea, pero por esta misma razón es la más imperecedera y la más indispensable de todas. ¿Qué importan todas las divagaciones respecto de la esencia de Dios y de las obras de Dios (pues sobre este punto no hay y no puede haber jamás sino divagaciones), en comparación con la verdad única de que todos los hombres que han invocado a Dios realmente han pensado en Él? Pues quien pronuncia la palabra Dios cuando está todo lleno del , cualquiera que sea la ilusión que lo sostiene, se dirige al verdadero de su vida, al que ningún otro limita y con el cual está en una relación que envuelve todas las otras. Y también invoca a Dios todo aquel que tiene horror de este nombre y se cree Dios, cuando, con el impulso de todo su ser, se dirige al de su vida, al que ningún otro limita.”

Texto: Martin Buber, Ich und du, p.III

Imagen: André Agnes, Martin Buber, 2005
Anuncios