Bilateral

Blas Pascal es un tipo confuso. Es bilateral. O más bien, es análogo.

Pascal se dice en muchos sentidos.

Filósofo, teólogo, habló de la racionalidad del ‘corazón’ e intentó postular un modo de pensar no matemático, no calculador, que diera cuenta de las realidades cualitativas. Agustiniano, habló de la gracia de Dios y de la muerte, fue considerado jansenista. Pascal fue un filósofo humanista, que apeló a la filosofía de la interioridad, frente a un modo mecanicista y exteriorista de comprender al hombre. Algunos consideran que él es generador de una de las vetas de desarrollo de la modernidad, la modernidad de la interioridad, la modernidad no-instrumental.

Sin embargo, también es considerado el ‘padre de las computadoras’. Fue matemático, físico y fue de los primeros en diseñar una calculadora mecánica.

Entre sus hijos, continuadores de su tradición de pensamiento, pueden contarse a Javier Sicilia, a Kierkegaard, a Joseph Ratzinger, a Charles Péguy, así como a la nueva Dell XPS M1330, con procesador Intel Core 2 Duo y 4 GigaBytes de memoria RAM.

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Modernidades

Quizás habría que aclarar que existen varias modernidades. O muchas maneras de ser ‘moderno’, como le llaman.

Contestaría al Phoenx y al Pardo diciendo que tal vez Descartes sea moderno, porque fue causa y precursor de cierta modernidad. De aquella modernidad centrada en el pensamiento matemático, en el cálculo racional, en la geometrización de la naturaleza. En el dualismo humano, al comprender el cuerpo como máquina, y dejar al ‘alma’ -entrecomillada- el lugar que en el imaginario moderno tiene Gasparín.

En ese sentido, Descartes pertence a una modernidad que ha tenido diversas consecuencias. Entre ellas, la revolución industrial y la prioridad de la técnica por encima del saber teórico. La modernidad cartesiana es una modernidad que hace énfasis en el cientificismo de corte positivo y que deja fuera todo saber científico sobre la subjetividad humana, llevándolo a un vaciamiento de su sentido.

Sin embargo, existe al menos otra modernidad. Es una modernidad abierta por Pascal. Continuada, por ejemplo, por Kierkegaard. Es una modernidad en la que la subjetividad está presente de manera mucho más fuerte que el matematismo. Es una modernidad que da prioridad a lo cualitativo por encima de lo cuantitativo. Es una modernidad que, sin mebargo, ha sido dominada por la técnica y las ciencias positivas. Pero es una modernidad que rescata la interioridad del hombre y su desenvolvimiento en el mundo, no de manera opuesta sino como una relación fundamental hombre-mundo. Quizás a esta modernidad pertenezca Chesterton.

No quiero agotar con esto, por supuesto, las diversas comprensiones que puede haber de la modernidad. Taylor, por ejemplo, propone que la modernidad está de suyo fragmentada, y que el saber que genera eclosiona con la realidad humana. En ese sentido Chest no sería un moderno. Pero si entendemos algunas técnicas literarias como propias de la moderndiad, si entendemos el ensayo como el boleto de entrada de la literatura en la modernidad, entonces Chest es modernísimo. Y no sólo por sus ensayos, sino que el lenguaje que utiliza, el hecho de escribir en periódicos, la novela policiaca, la misma ironía como señalaba el Phoenix, en ese caso claro que Chest es un moderno.

Pero da igual. Lo importante es recalcar que Chest apuesta por la bucólica. Apuesta por el heroísmo, la épica y la epopeya. Aún cuando escriba en periódicos, aún cuando tenga historias de detectives, es un metafísico. Es un cristiano. Apuesta por un orden humano más humano que el orden moderno. Chest quiere recordar al hombre que es hombre y no máquina. En ese sentido, mucho más fundamental que el anterior, Chest no solamente no es moderno, sino que despreciaría la modernidad.

Y, bueno, esto, por ejemplo, es bien moderno:

Claude Monet, La estación de San Lázaro, 1887

Historia de la filosofía

Es posible resumir la historia de la filosofía en unas cuantas palabras:

Es bueno tener mucho trabajo. Así no piensas en la angustia existencial que provoca la idea de llevar la vida sobre los hombros. Y no hay tabardillo.

*Texto fundamentado en una larga tradición de autores: Hesíodo, Aristóteles, Agustín, Tomás, Pascal, Kierkegaard, Heidegger, Hitlercito.

Ambición

XIV.
NO SE PUEDE TENERLO TODO

“Tal vez sí, sobre todo cuando se tiene la ley de tu parte, como acabamos de ver. Pedir el resto por añadidura, sería querer comerse el mundo. Ahora bien, el Burgués es como Dios, él no pide tanto. Despreciador de lo infinito y de lo absoluto, sabe contenerse. ¿Quién iba a saber hacerlo mejor que él? ¿Acaso su única preocupación, su trabajo de siempre, desde la infancia, no es poner límites por todas partes?
“Observad la moderación de este lugar común. No dice: No se debe, sino no se puede. El Burgués debería tenerlo todo, puesto que todo le pertenece, pero no puede cogerlo todo, abracarlo todo, porque tiene unos brazos demasiado pequeños. ‘Miseria de gran señor -dijo Pascal-, miseria de un rey destronado’.
“Cuando a una pregunta imprevista, mi tendero me responde con una franca sonrisa que no se puede tenerlo todo, el buen hombre tal vez imagina que no ha hecho más que soltar un modesto eructo. Por mi parte me ha parecido oír la lamentación de Prometeo…
“¡No tenerlo todo! ¡Qué desgracia! Me pregunto cómo esta frase -que parece una recriminación sobrenatural proferida sin descanso por millones de gargantas sublimes mientras elevan sus ojos al firmamento- no hace estallar algo en el cielo.”
León Bloy: Exégesis de los lugares comunes, Primera Serie, XIV.