De cómo la sima de la Britannica y el auge de Wikipedia representan metafórica y realmente la muerte de un paradigma y el surgimiento de uno nuevo

Ya, era un statement. Nomás.
Piénsenlo.

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Ok,

está bien, lo admito. 

Quizás sí es cierto que la modernidad tiene muchos problemas, que estamos cada vez más desencarnados, que nos ha alienado, que todo es ahora horrible, impersonal, controlado, instrumental, individualista, que todo está normativizado, que la burocratización está del caramba, que los medios de comunicación nos aíslan, que los medios de transporte provocan mucha desigualdad, que la salud es un fetiche, que la urbanización provoca una miseria horrible, que nos estamos chingando el mundo con la industrialización y la contaminación, que cada vez es más difícil vivir en comunidad, que nos estamos volviendo esclavos de la tecnología, que el capitalismo asqueroso es asqueroso y, en fin, que nos estamos pudriendo en este horrible mundo.

Pero lo que sí me resisto a pensar es que la humanidad haya sido pendeja durante los últimos 500 años. 

¿Cuándo comenzó la posmodernidad?

1900. Muere Friedrich Nietzsche.
1913. Marcel Duchamp expone su ‘Rueda de Bicicleta’.
1914. Comienza la Gran Guerra.
1929. Crisis en la bolsa de valores de E.E.U.U.: El Gran Crack.
1945. Termina la II Guerra Mundial.
1953. Watson y Crick descubren la doble hélice.
1962. Comienza el Concilio Vaticano II.
1968. Movimientos estudiantiles alrededor del mundo.
1969. El hombre llega a la Luna- Festival de Woodstock.
1981. Descubrimiento del SIDA.
1989. Cae el muro de Berlín.
1993 Aparece el primer visualizador gráfico de páginas web: Mosaic.
1997. Soda Stereo se disuelve.
2001. Caen las Torres Gemelas de NY.
2008. Gana Barack Obama las elecciones presidenciales de E.E.U.U.

¿Cuándo?

Sólo por poner algunos ejemplos

Filosofía para niños. Amor libre. Kinder con computación e intercambios. Comida ‘orgánica’. Bebidas light. Estimulación temprana. Posmodernidad. Cultura de masas. Jesuita fiel al Papa. Ciencia ficción. GraciasaDiossoyateo. Kafka para dummies. Arte abstracto. Católico no practicante.

El oxímoron es lo propio de la posmodernidad.

Descarnación

“No es que hayamos dejado de pensar en el prójimo. Pero éste se ha vuelto una realidad abstracta y desencarnada que administran las instituciones o que nos presentan los medios de comunicación: un prójimo que no está en casa, que ha perdido su presencia carnal, que no llama a nuestra puerta, y al que atendemos por medio de donativos que van a parar a las instituciones, financiadas por nuestros impuestos, para que realicen por nosotros, de manera tan impersonal como administrativa, el servicio que no podemos o ya no queremos hacer.”

Javier Sicilia, Prefacio a las Obras Completas de Ivan Illich, vol.II. FCE, 2008, p.28.

El problema, entonces, no es que no amemos al hombre. El problema es la filantropía. El problema es la institucionalización, que es excarnación y descarnación: es la exclusión del verdadero rostro del otro. La modernidad ha provocado que todo se lleve a cabo por normas e imperativos universales, que la moralidad venga del exterior o, mejor dicho, de la exterioridad. Ya no actúo por bien del otro, por amor al prójimo, sino por que hay una norma universal que me obliga. Nada más terrible que colocar en la motivación del deber a la norma, en lugar de la necesidad concreta del otro, o la propia necesidad personal. El asunto es que estamos todos perdidos, perdidos en la realidad virtual, en la no-realidad, en el contacto con el avatar y con el cyborg.

Perdidos estamos.

Diluidos estamos.

Pecado Social

No sé. Tal vez es probable que, si somos estrictos con el ser humano, existan profesiones y estilos de vida que, dadas las circunstancias y dado el drama humano, puedan considerarse un pecado social.

Por supuesto, esto jamás se determinará en abstracto, sino que siempre habría que revisar motivaciones e historias concretas. A pesar de ello, me parece posible establecer una norma. La norma de la responsabilidad. En la medida en que comprometas o no tu vida con la vida del otro, en su total indigencia, en esa medida podrá ser evaluada tu vida o como un pecado social o como el cumplimiento y desarrollo deuna vocación.

Un pecado social se caracteriza por promover ‘estructuras sociales de pecado’, estructuras que por su entramado son inmodificables por individuos concretos y que, por sus efectos, hacen tanto daño a la condición humana que son, en definitiva, pecaminosas. Esas estructuras son propias de una civilización que no mira hacia lo concreto, sino que modernamente basa sus acciones en principios abstractos y fantasmagóricos de acción.

Un pecado social es entregar la vida y dejar la piel en un trabajo cuya misión es estudiar de qué manera puedo vender más shampoos, por ejemplo. O entregar mis días a la misión de diseñar, construir y vender los mejores y los más cómodos jacuzzis que hayan existido jamás.
Eso es definitivamente irresponsable.

Filósofos como Charles Taylor o Hans Jonas se han dado cuenta de eso. En particular, el primero señala por ahí que la filantropía contemporánea es una buena cosa pero que es sin duda un síntoma del grado de inhumanidad al cual hemos llegado: porque hacer el bien es una profesión, y no un instinto humano; porque mirar y cuidar del otro tiene un nombre, y eso implica que no se identifica con la condición humana. Estos filósofos saben que el hombre no es para sí mismo, sino para los otros. Han visto que solamente adquiriendo conciencia práctica de la necesidad de mujeres y hombres responsable es como la civilización del siglo XXI puede salvar al corazón humano y hacer más comprensible el misterio del regalo de la vida.

Creo que, en verdad, hay profesiones y estilos de vida que pueden considerarse pecados sociales en la medida en que se olviden de su destino comunitario y se dediquen a construir su propia torre de acero.