Fábrica de Sueños

El martes fui al cine. Vi. Lo que vi fue una película, como era de esperarse. Fue una de estas películas que, si bien no es tan buena como para salir deseando ser alguno de sus personajes, sí está muy bien planteada y lograda.

Vi Fábrica de sueños, dirigida por George Hickenlooper. Es una película en la que la vida de Edie Sedgwick se ve transformada al conocer a Andy Warhol. Esto según una versión. Mi versión es que el film presenta la transformación en la vida de Edie no por conocer a Warhol sino por haberse drogado y vovlerse adicta a las drogas. En realidad esto no se me ocurrió a mí, sino a mi novia, quien suele decir cosas más inteligentes que las que yo digo.

La vida de Edie cobra un giro tremendo: aparece en algunas películas de Warhol, comienza ir a fiestas, se vuelve famosa, conoce a Bob Dylan, o a algún cantante de folk parecido que supongo que es Bob Dylan por aquello de la armónica, y luego se vuelve adicta a las drogas. Warhol es completamente indiferente a su desgracia, ella pierde todo su dinero y finalmente acaba en una situación que no les comentaré porque sería una falta de respeto para quien quiera verla. Y a mí me interesa ser respetuoso con mis lectores.

La película en general es muy buena, la chica es guapa y las actuaciones son también muy buenas. El actor que hace de Warhol (Guy Pearce), grita con su actuación que vio horas y horas algunos videos del artista en You Tube. Por otra parte, quien la hace de algo más o menos parecido a Dylan es Hayden Christensen, quien también hizo el papel de Anakin Skywalker. Con lo queda claro que al actor le gustan los personajes soñadores.

En fin, la película es bastante recomendable pues retrata de manera curiosa el ambiente que se vivía en la ‘Factory’ de Warhol. Quien sea ‘fans’ del artista Pop podrá verá claramente cómo la conclusión del film le insultará, pues deja un mal sabor de boca respecto de Warhol al ser éste indiferente respecto de la tragedia y el dolor ajenos. Una bestia insensible, quiero decir. El espectador común odiará a Warhol al salir de la sala de cine. Yo soy un espectador común. Ergo.

La música es muy buena, de Ed Shearmur, quien también ha musicalizado películas como Johnny English en 2003 o Miss Congeniality en 2000. Verán que no es un gran artista, pero es rescatable.

Y, por cierto, José Woldenberg estaba sentado a pocos asientos del mío.
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