Cuidado con la crítica

Debemos tener cuidado con criticar, en estos tiempos, cualquier tipo de música.
El iPod nos ha otorgado la posibilidad de llevar miles de canciones en el bolsillo, de manera que las probabilidades de que alguien traiga una pieza de ‘danzón’ bajo el bolsillo se incrementan. Asimismo se incrementan las probabilidades de que conozcamos a alguien que trae Billy Jean, el soundtrack de Grease o la famosa canción de los bomberos interpretada por Daniela Romo.

Aaaay… recuerdo con nostalgia aquella generación de cantantes (cantantas) mexicanas: Daniela Romo, Yuri, Tatiana antes de dedicarse a la pedagogía. También estaban los hombres: Emmanuel, Chayanne, Paco Stanley ¿? Tanto ese movimiento musical como el Jean Book son dos de los signos más claros de lo que fue las década de los 90.

Ahora, la tecnología popularizada por Steve Jobs gracias al maravilloso diseño de su aparato, ha logrado que cada quien traiga su corazón en el bolsillo. La música se individualiza espeluznantemente y nunca se gozó más en una fiesta que el día de hoy, puesto que nuestro iPod puede musicalizar una fiesta: nuestra personalidad puede darse a conocer a través de la publicitación de los archivos mp3 de nuestro reproductor portátil. Digitalizamos nuestros gustos, nuestros sueños, nuestras metas y nuestras nostalgias. En menos palabras: nos digitalizamos a nosotros mismos y nos portamos a todos lados. Nos escuchamos en audífonos. Pero todo esto adquiere sentido cuando conocemos la posibildiad de poder presumir y mostrar al público lo nuevo del reproductor: lo nuevo de nostros.

Por eso, y muchas cosas más, es necesario desde el día de hoy tener sumo cuidado en la hora de emitir una opinión negativa (léase ‘burla’) respecto de algún tipo de música. Podemos estar taladrando en lo más hondo del corazón de una persona presente. Si es que esa persona reconoce lo criticado en las playlists de su propio aparato.

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