Algunos herejes son santos

Muchas veces permite también la divina Providencia que hombres justos sean desterrados de la Iglesia católica por causa de alguna sedición muy turbulenta de los carnales (per nonnullas nimium turbulentas carnalium hominum seditiones). Y si sobrellevaren con paciencia tal injusticia o contumelia, mirando por la paz eclesiástica, sin introducir novedades cismáticas ni heréticas, enseñarán a los demás con qué verdadero afecto y sincera caridad debe servirse a Dios. El anhelo de tales hombres es el regreso, pasada la tempestad, o, si no les consiente volver, porque no ha cesado el temporal o hay amago de que se enfurezca más con su retorno, se mantienen en la firme voluntad de mirar por el bien de los mismos agitadores, a cuya sedición y turbulencia cedieron, defendiendo hasta morir, sin originar escisiones, y ayudando con su testimonio a mantener aquella fe que saben se predica en la Iglesia católica. A éstos corona secretamente el Padre, que ve lo interior oculto. Rara parece esta clase de hombres, pero ejemplos no faltan, y aún son más de lo que puede creerse. Así, la divina Providencia se vale de todo género de hombres y de ejemplos para la salud de las almas y la formación del pueblo espiritual.

Agustín de Hipona. De vera religione, 6, 11.

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A religious lecture on emos.

Todos los emos están todo el tiempo preguntándose por Dios. Es lo único que hacen. En eso ocupan sus días. En eso ocupan sus noches. Porque se ocupan. Que no se hagan. Por eso lloran. Porque a veces Dios les contesta. Y cuando les contesta, les dice de cosas. Y no les gusta lo que les dice. Y, entonces, lloran. Chillan. Como todos, pues. Los que no somos emos. O sí. Que bebemos. Que fumamos. Leemos y escribimos. Todo es por Dios. Por lo que dice. Incluso los enunciados poco más que unimembres que escribo ahora. Eso no quiere decir que todos seamos emos. Quiere decir que vemos lo que los emos ven cuando ven a Dios. Aunque a Dios no veamos. Pero ellos sí. Porque lo ven. Por eso están pálidos. Blancos. Del susto. Porque ver el todo asusta. Porque verlo todo asusta. Por eso se cubren con el cabello. Del susto. Como una ola gigante. Como todas las olas. Como todos los ruidos de todas las olas. Las olas de todos los mares. Al mismo tiempo. Al unísono. En un instante. Infinito. Pero uno solo. Eso nos asusta. Todo nos asusta. Estamos asustados. Y es lógico. Porque somos miserables. Porque queremos ser miserables. Porque nos encanta. Porque Dios nos encanta. Digo no. No nos encanta. Nos asusta. O eso. Y nos mueve. O eso. Pero no somos emos. Somos miserables. Lo que no es tan malo. El emo llora. El miserable ruge. Como un león.

Sobre la Iglesia Católica y la Pederastia

Citaré in extenso a Georges Bernanos:

“Si acuso a la Iglesia no es con el ridículo propósito de contribuir a su reforma. No creo posible una reforma humana de la Iglesia, en el sentido dado por un Lutero o un Lammenais. No espero que sea perfecta, pues es algo que vive. A semejanza de los más humildes, de los más despojados de sus hijos, se dirige renqueando de este mundo al otro; comete faltas, las expía y, si nos olvidamos por un momento de sus pompas, podemos oírla sollozar y rezar con nosotros en las tinieblas. Entonces, ¿por qué enjuiciarla?, me dirán. Pues porque siempre está en el banquilo. Todo lo que tengo lo recibo de ella, y nada puede venirme sino de ella. El escándalo que me llega de ella, me ha herido en lo más vivo del alma, en la raíz misma de la esperanza. O mejor dicho, no existe en el mundo otro escándalo, sino el que ella da. Me defiendo de ese escándalo en la única forma en que puedo hacerlo: tratando de comprender. ¿Me aconsejáis que le vuelva la espalda? Tal vez podría hacerlo, pero no estoy hablando en nombre de los santos, sino en el de esa buena gente que se me parece como hermanos. ¿Os encomendaron que cuidárais a los pecadores? Pues bien, el mundo está lleno de miserables a quienes habéis decepcionado. Nadie pensaría deciros esta verdad a la cara, si consiniterais en reconocerlo humildemente. No os reprochan vuestras faltas ni se estrellan contra ellas, sino contra vuestro orgullo. Sin duda, responderéis que, orgullosos o no, disponéis los sacramentos que conducen a la vida eterna, y que no se los negáis a quienes se hallan en estado de recibirlos. Lo demás atañe a Dios. ¿Qué otra cosa se puede pedir?, diréis. Pues bien, quisiéramos amar.”

Los grandes cementerios bajo la luna, p.88.

Bernanos escribió estas líneas a propósito de la guerra civil española, cuando la jerarquía católica se replegó a favor de Franco y del régimen totalitario. Bernanos es católico. Bernanos es sincero. Bernanos es duro. Y hubiera escrito lo mismo al día de hoy frente a los casos de pederastia.

Ya me han hecho dos veces la pregunta sobre si he abandonado mi fe o a la Iglesia al ver los escándalos. Yo les contesto que estudien historia. Jamás hemos pedido los creyentes a la Iglesia que sea perfecta, que sea buenita, que no peque. Para empezar, porque la Iglesia está constituida en su mayor parte, por laicos y todo el mundo olvida eso: nadie nunca se queja de que la Iglesia peque cuando pecan los laicos. El problema viene cuando peca la jerarquía. En un sentido, es lo mismo. Igual es Iglesia la jerarquía que el laicado. ¿En qué sentido no es lo mismo -y creo que eso es lo importante aquí-? En el sentido de que la jerarquía tiene el poder. Y pecar con poder es peor que pecar sin poder. En segundo lugar, no esperamos que la Iglesia no peque porque la Iglesia es desde su fundación pecadora. Como muestra un botón: el primer Papa negó a Cristo tres veces.

En cuanto a los casos de pederastia dentro de la Iglesia quiero hacer una aclaración: una cosa es el pecado individual y otra el pecado institucional. La pederastia es un acto abonimable y que exige condenación. Como tal, debe ejecutarse la justicia y el pederasta debe pagar una pena. Sea quien sea. Más aún si el pederasta predica con su boca, desde el púlpito y cada domingo, que hay que amar al prójimo. Pero aunque no predique nada, la pederastia es abonimable. En ese sentido, es un pecado individual, y debe juzgarse a esa persona.

Otra cosa son los encubrimientos. He ahí el pecado institucional de la Iglesia. Los encubrimientos no han sido únicamente de parte de los obispos o de las comundiades religiosas, sino que se ha acudido a manipulaciones psicológicas, a confesiones, a amenazas para que los que sufrieron de los abusos quedaran en silencio. Eso es condenable, y hay que juzgar a la Iglesia en ese sentido. El pecado institucional, por esto, puede llegar a ser más abonimable que el individual, pues es sistemático, y su sujeto queda perdido en el limbo.

Sin embargo, cuando el que pide justicia ¿qué tipo de justicia pide? ¿Qué tipo de condenas serían las justas? Por supuesto, no es lo mismo que pida justicia una persona que padeció los abusos, a que pida justicia un periodista. Sin duda, ha habido ya casos, como en Estados Unidos, en donde las penas son de corte económico. Pero, ¿el dinero retribuye a quien fue lastimado en su vida?, ¿le retribuye su fama y su honor, su dignidad lastimada? Ciertamente de algo ayuda. Y si esa pena es suficiente, ¡venga! Pero creo que no es el caso. Creo que se pide otro tipo de justicia. ¿Qué clase de justicia? ¿Pena de excomunión para los sacerdotes que han abusado? ¿Excomunión también para los que han encubierto a los pederastas?

En primer lugar, la excomunión solamente será válida para quien cree que la excomunión tiene algún sentido. En efecto, sería castigar en los términos bajos los cuales se mueve el cura pederasta: desde sus categorías, en lo que a él le importa. Sin embargo, cualquiera que sepa un poco de moral cristiana o que haya leído el catecismo sabe que todo pecado puede ser perdonado y que incluso la excomunión puede ser levantada. Basta un arrepentimiento sincero y una buena confesión para ello.

De hecho, evaluar la acción como pecado es algo que corresponde a Dios. Juzgar y condenar en ese sentido es algo que nunca hará la Iglesia. Y el día que lo haga, mal hace. Pues la Iglesia está para ser una instancia de perdón y de acogida aún para los seres más miserables de la tierra. Ni aún en el caso del Hitler -en tanto individuo-, por ejemplo, ha habido una condena oficial. La Iglesia no puede presumir de saber que alguien esté en el infierno, pues tiene razones para pensar que incluso el más malvado de todos tiene esperanza de ser salvado por Jesús. Por eso no se verá una condena así respecto de los pederastas.

Lo que se exige, lo que se debe exigir, es que el fuero de los curas sea por completo eliminado. Y eso debe exigirse a cada nación, a cada estado, que procese como debe de ser a cualquier persona, sea del credo que sea, sea ministro de culto o no. Sea o no popular esa medida. Solamente si la Iglesia abre así sus puertas será verdaderamente evangélica. Solamente así el estado será verdaderamente estado de derecho.

¿Por qué no abandonamos la Iglesia? Porque ser pecador no es condición suficiente para dejar de merecer el amor. Si así fuera, nadie en este mundo seríamos dignos de amor. Amar es ser fiel. Y ser fiel es decir la verdad. Por eso, por fidelidad a la Iglesia, los católicos debemos denunciar, y al mismo tiempo mantenernos. ¿Por qué esto es razonable? ¿Por qué amar a una institución como la Iglesia? Porque creemos en Jesús. Y a Jesús se le conoce y se le ama en el pecador y eso solamente es posible junto con los otros. Por eso nos mantenemos en la Iglesia. Porque, como dice Bernanos, no hablamos por los santos -pues no lo somos- sino por los pecadores.

Zizek, mitólogo y filómito

“La superación filosófica del mito no es un simple dejar atrás lo mítico, sino una pelea constante con (cabe) ello: la filosofía necesita el recurso al mito, no sólo por razones externas, sino inherentemente, para ‘suturar’ su propio edificio conceptual allí donde falla en su intento por alcanzar su núcleo más ínitmo, desde el mito de la caverna de Platón hasta el mito freudiano del padre originario y el mito lacaniano de lamella. El mito es, pues, lo real del logos: el intruso extranjero, imposible de quitárselo de encima, imposible de permanecer del todo cabe ello. Aquí reside la lección de la Dialéctica de la Ilustración de Adorno y Horkheimer: la Ilustración siempre ya ‘contamina’ la ingenua inmediatez mítica; la Ilustración misma es mítica, esto es, su propio gesto fundante  repite la operación mítica. Y qué es la ‘posmodernidad’ sino la derrota definitiva de la Ilustración en su mismísimo triunfo: cuando la dialéctica de la Ilustración alcanza su apogeo, la sociedad posindustrial dinámica, desarraigada, genera directamente su propio mito. El ‘reduccionismo’ tecnológico del ciberespacio (la mente misma es reducida en último término a una ‘máquina espiritual’) y el imaginario mítico pagano de la brujería, de los poderes mágicos y misteriosos, etc., son estrictamente las dos caras del mismo fenómeno: la derrota de la modernidad en su mismo triunfo.”

Slavoj Zizek, Amor sin piedad, pp.19-20.

Me parece que Zizek ha visto que ya el libro del Génesis había visto: la caída. El pecado original no es otra cosa que el fracaso de la Ilustración: “¡Entended, hombres necios, no son absolutos!”, y la Ilustración es el arrogante intento por negar esa frase. O, más bien, una cierta Ilustración. A mi juicio, por ello, solo una concepción racional religiosa del hombre es capaz de asumir esta ‘filomitía’ (culto al mito): seamos francos, la ciencia como ideal, la razón como capacidad eterna es inexistente. Lo que hay, lo que tenemos, es finitud, y necesidad, y precariedad, y Caída.

Por eso hay quien dice que el problema con la modernidad fue olvidarse del pecado original. Es decir, comer ‘manzanas’.

Overprotection

Berlin Wall Freedom

“You cannot protect yourself from sadness without protecting yourself from happiness”. That is what Safran Foer settles in Extremely Loud & Incredibly Close in the voice of one of its charachters. This book, which seems to be about 11S, is not really about 11S. Is about a boy, a normal boy, a normal guy, a normal person, which could be everyone of us, who had lost his father and is trying to find one way to make it understandable.

Because… which death is understandable? Which life-ending has a sense? It is always hard to get, even if you are a believer. There are so much doubts and so much questions in life as to say that one has understood its meaning. Oskar Schell, this 10 year old boy, can not get it, can not understand it, can not asume that life has an end and, obviously, he is trying to fix it as the child he is. He is trying in his own way. Playing. He plays, he becomes a Sherlock Holmes in this new world that has appeared to him after his father’s death. Or maybe it is not good to say ‘his father’s death’, maybe it is better to say: the relatives of his father’s death. Maybe that is the thing. Because, of course his father is now dead, but the people who live that event is his family, Oskar and his mother, his grandma. Not his father. The one who needs an explanation is not the one who is now dead, is the people who loved him. That is this book about, about 11s2death, and about suffering and about the irrationality of life, and about how it is too hard for us -little and weak human beings- to carry on with this heavy and short life. This story is about a boy, that is, about humankind because everyone of us, in facing dead, are all little and clay-made boys. And, yes, I am using this religuous language (clay-made) to settle clearly that we all need someone who catches us, who embraces us, someone Absolutely Other we takes care from us.

Oskar Schell is looking for life, is not looking for death. But he is looking for life because he had lost it, and he lost it on 09/11/2001, as many other people -real people- did.

I remember this because twenty years ago, many people could find freedom and could reencounter with their families and with their friends. Tha fallen of Berlin wall on 11/09/1989 was the recovering of life for many people who lost it years ago, by losing their people. Because life is people. Our life is ours, is of our own, and nobody can live it by ourselves, but we can not take it alone. Human life has only a meaning when shared. That is what the fallen of Berlin wall symbolizes: not only the historical and valuable fact of the reunion of the two Berlins, but also the best proof to assert the truth which I conceive as the most profound of literature and all human knowledge: we can not live alone.

One of the best celebrations for this 20th anniversary was one about a giant and his daughter, who were separated fromb24_20608739 each other. This spectacle does not need an explation. None. This giant and this ‘little’ girl are not only ourselves looking for our families or looking for our destiny in love, is humankind looking for somebody that give sense to our lifes and, much more improtante, to our deaths. Is humankind, working for our destinies.

It was death what made comunism terrible. It was death which made this totalitarian regime unbearable. I know, death is present always, everywhere, whenever it wants and however it wants. I know that death does not depend on a certain regime or another. What I want to point out is that with comunism there was no freedom to die. People died only because they were themeselves. People die only because it was necessary for the regime and for the state. And that is precisely  what makes a regime a totalitarian regime: the control of our deaths.

Which will be our criteria for life, or for settling conditions for life? I dont want to say that it is necessary to make possible for us to decide when we want to die. It is not necessary. Actually, it have been always possible. We have already get it. What I really want to say is that no one has the right to say when we must die or when we must live. That is why 11S has to do with the Berlin fall. Maybe we have no comunism anymore. But we still have ourselves. And that is where danger is. Prometeo-kylix

Leaving ourselves to our own care is what makes life dangerous. When humankind abandones itself to its own capacities to free from evil and pain, there is no hope. When we want to protect ourselves from suffering and from death is when they come keener. That is what comunism intended, protect ourselves by protecting the state, protecting the existence of human being by killing human being. Is overprotection of ourselves with our own selves what places us in the most dangerous location. Only the acceptance of the fail of our own protection will help us out. That is exactly what comunism did not do: create the necessary overprotection so they could decide when an individuum must live or die. We must abandonde ourselves and leave our own protection alone, we must trust in something beyond our own selves, bigger and grater than ourselves. We must unyield our lifes, and that is the only way by which we leave free the terrain for some God can come in and help us. If we persist in thinking that there are not going to be new Walls, or new 11S’, there sure will appear sooner than we expect.  And then, may one God help us.

20 proposiciones indecentes

He aquí algunas de las cosas que yo creo. Por supuesto, todo esto puede cambiar, si encuentro o me presentan las razones suficientes para cambiar de opinion. Pero, de momento, pienso que:

1. La política partidista en México debe acabarse, que debe haber reelección y que los términos ‘izquierda’ y ‘derecha’ están completamente agotados.

2. Ganar en México más de $50,000 mensuales es injusto, siempre y en todos los cosas, toda vez que hay familias que no pueden comer ni cubrir el gasto diario.

3. Mientras digamos que las cosas cambian a través de la educación y no eduquemos a nadie de hecho y realmente, somos bestias.

4. Conacyt debe subir su presupuesto en general y en concreto subirlo todavía más para el fomento de las humanidades.

5. Los sindicatos en este país son, en general, un lastre y que Elba Esther Gordillo es una de las personas que más dañan a México.Veinte(b)

6. Está muy mal pensar que un deber del gobierno es dar trabajos. Su obligación es facilitar su creación, pero no darlos. Ésos los debemos generar nosotros, igual que todos los bienes públicos.

7. Obama pinta para ser un buen presidente. Pero todavía no podemos afirmarlo. Aún menos podemos admitir que merecía en justicia el Premio Nobel de la Paz.

8. Dostoievsky y Victor Hugo son los mejores escritores que ha dado la historia.

9. El capitalismo  liberal es tan abusrdo como el comunismo y sin la ‘responsabildiad social’ y la ‘caridad’ como elementos constitutivos de este capitalismo, el mundo se vuelve la selva.

10. El mundo sin Dios no tiene esperanza.

11. La salud y el bienestar se han vuelto al día de hoy un fetiche, y aún más el sistema de salud, cualquiera y como quiera que éste sea. Debemos reaprender a dar sentido al sufrimiento y a la muerte.

12. La tecnología es un arma de doble filo y por tanto puede ser buenísima, pero en general tiende a exterminar a la persona.

13. El problema existencial y humano más fuerte y difícil de explicar es la existencia del mal. Y, de hecho, encontrarle un sentido no es tan difícil como explicar su existencia.

14. El condón NO es, y no puede ser -por su propia lógica-, la solución a la epidemia del SIDA

15. El celibato sacerdotal obligatorio en la Iglesia Católica Romana debe desaparecer.

16. El Estado Vaticano debe desaparecer.

17. La sexualidad no se construye desde cero y existe, aunque la nieguen (pues la presuponen al negarla), una naturaleza humana.

18. El límite de mi libertad no es la libertad del otro, sino su dignidad.

19. La vocación a la enfermería es mucho más loable que la vocación a la medicina.

20. Lo que ha hecho que la gente abandone la Iglesia Católica es que los mismos católicos terminamos por identificar a Jesús y su seguimiento con el cumplimiento de normas morales. El cristianismo no es un código de ética.